Hoy cumple años mi papá. No sé si son 68, 69 o 70. Creo que 69. Si fuesen 70, lo sabríamos, y si fuesen 68, sería más joven. Hoy cumple años mi papá y con él pienso y canto muchas canciones. Mi viejo, que antes no podía escuchar ni cinco segundos porque me hacía llorar. Resistiré, porque nos la dediqué en 2009 cuando me vine a vivir acá y cuando él se fue a vivir a Armenia. Solo le pido a Dios, porque así como La Negra, yo también quisiera que la reseca muerte no lo encuentre vacío y solo, sin haber hecho lo suficiente. Le pido a Dios pocas cosas. Tú y yo sabemos qué cosas. Mentira, pa. No sé si lo sabes, porque no sé qué le rezas a Dios. Quisiera que rezáramos lo mismo. Mis plegarias son sencillas: que las lesiones se te vayan, que conozcas a tu segundo nieto, que conozcas a tu tercero, pero ese no sé cuándo vendrá, que vayas a comer sushi hoy con mi mamá, aunque ya sé que preferirías ir conmigo o con Andrés, porque tú no sabes qué pedir con esa carta tan larga y no entiendes nada de sushi. Que te rías. Yo te he visto reír, y cuando lo haces, el cielo de Armenia se abre y desde la ventana de la sala podría ver lo que hay más allá de las montañas, más allá del sol. ¿Sabías, pa, que la risa cura? Le pido pocas cosas a Dios, pero creo que lo que más quisiera hoy en tu cumpleaños, es que te regales una sonrisa, como esa de la foto que nos tomó mi mamá, que estábamos en un balneario de Tocaima, que estábamos en vestido de baño y que esa noche comeríamos pizza hawaiana de la plaza. Tú comerías de pollo con champiñones y alguien que no recuerdo comería una de atún. ¿Alguien comería una de atún? Quiero verte sonreír, pa. Quiero que cuando hablemos por teléfono sean muchos minutos, que te olvides de la culpa, de la maldita culpa y de las penas; que me preguntes por el clima, por el trabajo, por Vanessa, por mi hermana y por Valentina. Que me preguntes qué comí y qué voy a comer. Que me hables sobre un documental de ese canal que te gusta. Que me digas que solo quieres comer sushi conmigo o con Andrés, que igual vas a ir al Alero o a donde Delio y yo voy a sentir un poco de envidia. Que me preguntes si usé la caminadora.
Quiero que me preguntes lo que quieras y que al final de la llamada me digas: bueno, Marianita, uf, hablamos más de una hora, y que tú no sepas que le tomé captura a la llamada para recordar ese día que hablamos tanto.
Me prometí limpiar mis recuerdos y lo estoy haciendo, pa. Ahora sé que hablas de tu papá con un orgullo increíble, una admiración total. Ese día que estábamos donde mi abuelita, que me contaste que tu papá tuvo muchas profesiones, que era suuuuuper conversador y buen bailarín. Yo anoté todo, pa, todo, para recordar. Quiero limpiar mis recuerdos. Yo también voy a hablar con orgullo sobre ti, sobre todo lo que yo te admiro y te amo, sobre tus ojos color cielo y sobre la lectura, el cine, el trabajo: cosas que yo heredé de ti. Mis plegarias son sencillas, pa, y tengo fe. Quiero pedirle a Dios que tú también la tengas y que, cuando leas esto, me sonrías.

